
Que me hace respirar diferente, percibiendo el sudor de las hierbas y toda esa vegetación salvaje que crece sin límites, sentir el sol y el aire más suaves que en ningún otro sitio, agradecer el placer de una sombra, y abrir los ojos y descubrir miles de colores, luces, formas, y un conjunto de objetos de la naturaleza vivos o muertos que crean un TODO inmenso, profundo, pacificador.

¿Por qué es tan especial?
Quizá porque el lugar que visité es un enclave único, situado en el fondo de un valle entre altísimas montañas de nieves eternas,
Quizá porque el verde de los llanos, con flores amarillas, azules, rosas, blancas y violetas, el eterno andar del agua a veces apacible, a veces intenso, el eco de la naturaleza en el vacío provocado por las inmensas paredes de los cerros, o los distraidos ciervos, marmotas y pequeñas serpientes que se cruzan en tu solitario caminar, contrastan de manera abismal con los ruidosos coches de la Gran Vía, el calor del verano evaporándose en el asfalto y los miles de transeúntes que caminan Madrid agobiados en su mayoría por las prisas impuestas del trabajo...
Quizá porque guardaría cada segundo de estos tres días que pasé en el fondo de mi memoria para recordarlos como días de felicidad
o porque las flores eran de una belleza simple, salvaje y temporal.
Quizá porque el agua era más limpia y cristalina que en ningún otro lugar que haya recorrido.
o porque los pájaros se oían pero no se mostraban.
Quizá porque el silencio expansivo de los llanos alimentó de paz nuestras almas.
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Pd: Estas fotos las saqué con mi nueva cámara Nikon D60... estoy tan contenta!! Pero todavía tengo que aprender a usarla bien! (si hacen click sobre ellas se abren de tamaño real... guarda que tengo copyright! eh!)







