El domingo me levanté temprano. Eran las 9:25 cuando mi amiga Checha me preguntó si tomaba café con leche y tostadas. Me desperecé con ganas, disfrutando de ese instante íntimo entre la cama y el día que está por venir, ese segundo en el que la cabeza se siente relajada y libre, sabiendo que no hay ningún deber que cumplir, ni ninguna rutina que seguir.
La noche anterior había estado paseando por las callecitas del Barrio Gótico de Barcelona. En los alrededores de la Catedral me quedé pensando y soñando de pie en uno de los rincones más bonitos del lugar, la plaza del rey. Impacta por la antigüedad de las murallas, las torres romanas, las piedras que se erigieron hace siglos y hoy continúan en el mismo lugar pero con otros transeúntes paseando a su alrededor... Si esos muros tuvieran una memoria audiovisual nos podrían contar millones de historias acontecidas en ese lugar...
El caso es que lo único que tenía claro el domingo al levantarme era que antes de las tres de la tarde quería volver a ese rincón, no tenía claro si quería entrar al Museo de Historia de la Ciudad, o simplemente dar una vuelta por allí.
Con tan poco objetivo por delante, tenía todo el domingo para disfrutar con mi alma y absorber a través de la observación y contemplación los detalles que mi mente estimara oportunos.
Sobre las doce del mediodía dejé a mi amiga descansando en su casa, y partí a caminar por la ciudad sola, con el bloc de notas, la lapicera, algo de dinero, el móvil, y poco más.
Volví al rincón de la plaza del rey.... esta vez no era tan mágico porque había muchos más turistas y cuerpos vivientes que el sábado a las 12 de la noche. Decidí no entrar al museo... de alguna manera preferí dejarlo para visitar en otro momento. Sin embargo, una de las antiguas puertas de madera del edificio estaba abierta.
Daba a un pequeño patio interno en lo que habría sido un sitio real. No quiero decir que era un palacio o un castillo para no caer en un error a juzgar por mi falta de memoria. Se trataba de un espacio cuadrado con una pequeña fuente circular en el centro, una escalera de piedra bien ancha que subía a unas galerías de múltiples arcos en piedra blanca que podían verse desde el centro del patio. Las dimensiones del patio no eran excesivas, pero sí majestuosas, algunas puertas eran inmensas y otras pequeñas; y desde algún rincón del edificio, lamentablemente inaccesible para mí, se podría subir a una alta torre que custodiara en su momento las inmediaciones del palacio.
Aparentemente el lugar había sido reformado por parte de algún Ministerio, probablemente el de Cultura. En este momento tiene lugar una "Exposición documental conmemorativa del VIII centenario del nacimiento del Rey Jaime I de Aragón". Muy interesante porque se trata de una serie de documentos manuscritos del 1.200. No serán más de 30, pero tienen un valor histórico inmenso. Explican en qué contexto se escribieron, relatando la biografía super interesante de Jaime I (quedó huérfano a los 5 heredando el trono, pero recién ejerció a los 10, todo un adulto!). La exhibición permite meterte de lleno en la Edad Media, entre pactos, conquistas, amantes, matrimonios entre primos y parientes, decenas de hijos, abusos de poder, la inquisición, batallas militares, y sobre todo, el poder de la palabra escrita y los documentos como prueba indiscutible de los hechos.
Después de recorrer este mágico rincón de Barcelona, y volver transportada desde otros tiempos a la realidad de ese domingo nublado de marzo de 2008, me fui caminando a ver el mar. No hay vez que vaya a Barcelona y no vea el mar, es un obligado, mi cuerpo y mi mente me lo piden. Habiendo nacido en una ciudad marítima, me siento identificada espiritualmente con este ente de la naturaleza....
Siguiendo mi ritmo natural de domingo, respirando el aire cargado de mar, protegiéndome del frío con mi abrigo y buscando refugio del viento, encontré una feria de antigüedades muy completa. Había de todo, desde teléfonos, candelabros, naipes, manteles, mantas, cubiertos, adornos, copas, vasos, joyas caras, bijouterie baratita, antiguos sellos postales , etiquetas de viejas botellas de cerveza, muñequitos de cerámica o porcelana, en fin... miles de miles de curiosidades... (siempre me dio curiosidad saber para qué compran lo que compran los que compran estas cosas... cada uno sabrá...)
El caso es que el último stand de la feria era un puesto de libros.... mi perdición! Además eran libros usados, cosa que aún me gusta más... Pispeando ejemplar por ejemplar, quería encontrar uno que estuviese editado en el año de mi cumpleaños... Sí! me agarró una especie de síndrome coleccionista, o sentí el valor arcaico de mi existencia, no sé. Soy de 1979, no es que sea vieja, pero de aquí a unos años lo seré y sabiendo esto, me hacía ilusión tener un libro que fuera tan viejo como yo.... Entonces, disfrutando con cada título que leía, abriendo los libros y entrando entre sus hojas para conocer el detalle de su nacimiento, de repente levanté del montón un libro que se aparecía entre todos con tapa color arena. Era un libro bien delgado, poco llamativo, pero de Jorge Luis Borges: EL LIBRO DE ARENA. Lo abrí, sus hojas estaban bien amarillentas por el paso del tiempo. No era una edición de tapa dura, ni hojas de seda, pero desprendía historia entre sus letras... Técnicamente el libro se editó en 1975 en Buenos Aires, pero esta que tenía entre mis manos era la segunda edición de Alianza Emecé, hecha en Madrid... Ese detalle me alcanzó: un libro del maestro argentino, editado en Madrid el año de mi nacimiento, y comprada por un tal Francesc Varnier Fernández el viernes 12 de octubre de 1979 (según reza su firma en una de las primeras páginas del libro), que luego de 28 años de vida en este mundo llega hasta mis manos, me enamora y lo adopto con la intención de leerlo y tenerlo como un tesoro descubierto entre los miles de millones de libros editados en el mundo.
miércoles, marzo 12, 2008
viernes, marzo 07, 2008
Belfast
Entonces... allá por Enero.... cuando estaba disfrutando de DUBLIN... el grupo de viaje decidió irse para BELFAST, en Irlanda del Norte... a mí no me entusiasmaba demasiado porque perderíamos unas 4 horas en viaje (i/v), pero la voluntad de la mayoría gobierna en democracia, así es que partimos el lunes temprano en el primer tren de la mañana...
No necesitábamos pasaporte para salir, pero sí teníamos que cambiar de moneda, porque Irlanda del Norte es Gran Bretaña, e Irlanda del Sur es Europea.
En el tren fuimos armando un recorrido con los tips y consejos de una guía trotamundos. El inspector de tickets nos consiguió muy amablemente un mapa de Belfast, así es que llegamos preparados.
Una vez en la ciudad, paseamos por sus calles grises, con edificios super antiguos, algunas cúpulas en color verde, mucha construcción en piedra y algunas callecitas comerciales muy bonitas... En un principio me hizo acordar a Buenos Aires un poco... me gustó la sensación de ciudad usada... digo usada en el sentido de dar señales de haber sido vivida, deteriorada, como si de una marca del tiempo se tratase... una marca casi sin restauraciones.... (Aunque recorriendo un poco más me di cuenta que Belfast, y probablemente Buenos Aires en muchos rincones también, está bastante impecable)..
Era una zona un poco alejada... en los suburbios... pero nos lo habían recomendado especialmente porque se trata del punto de manifestación cultural de la IRA....
Llegamos.. teníamos mucho frío, muchísimo.... y más que frío, bastante hambre... sin libras esterlinas no hay comida, casi en ningún sitio aceptaban tarjeta de crédito.... así es que la combinación fue fatal....
Creo que nos quedó mucho por recorrer en Belfast, pero no sé si volveré.. y no me lamento.

Comimos en el centro... obviamente en Mc Donlads, que aceptaban tarjeta, y fuimos a un lugar casi mágico.... la Biblioteca Linen Hall,
creada en 1788 (antes de que Argentina se independizara de la Corona Española!)... Uno de los ejemplares que me llamó la atención fue "Who is who at Eaton", de la Universidad inglesa, del año 1922... Allí venían los nombres de todos los estudiantes, con unos párrafos explicativos sobre quienes eran sus padres, abuelos o familiares reconocidos, qué habían hecho y qué cargos habían desarrollado... ahí como una referencia socio-económica del alumnado... muy fuerte! También había registros de soldados de la primera guerra mundial, y otros tantos libros editados en 1820.... Un lugar mágico como les digo!
Fuimos de compras.... y a eso de las 6 de la tarde la ciudad parecía vacía... podías ver a las dos únicas personas paseando por la callecita peatonal y casi oír sus conversaciones.... tremendo!!
Terminamos la visita de Belfast en el "Crown Liquor Saloon"... Un bar muy típico, declarado patrimonio de la ciudad. Es de 1820 y de estilo Victoriano, está diseñado con unos pequeños boxers o cuadrados de madera que separan unas mesas de otras, con ventanitas espejadas y pintadas... Estos espacios se llaman SMUGS y tenían la intención de "prevenir a los hombres de bien ser vistos tomando alcohol" (guía trotamundo's dixit). Dentro de cada smug hay un timbre que encendía el número de tu cabinita en un cartel todo decorado con los números de los 10 smugs del bar...
Es un bar super bonito y diferente para ir a ver... y beber, claro. Por suerte también aceptaban tarjeta de crédito... porque seguíamos negándonos al cambio de moneda.
No necesitábamos pasaporte para salir, pero sí teníamos que cambiar de moneda, porque Irlanda del Norte es Gran Bretaña, e Irlanda del Sur es Europea.
En el tren fuimos armando un recorrido con los tips y consejos de una guía trotamundos. El inspector de tickets nos consiguió muy amablemente un mapa de Belfast, así es que llegamos preparados.
Una vez en la ciudad, paseamos por sus calles grises, con edificios super antiguos, algunas cúpulas en color verde, mucha construcción en piedra y algunas callecitas comerciales muy bonitas... En un principio me hizo acordar a Buenos Aires un poco... me gustó la sensación de ciudad usada... digo usada en el sentido de dar señales de haber sido vivida, deteriorada, como si de una marca del tiempo se tratase... una marca casi sin restauraciones.... (Aunque recorriendo un poco más me di cuenta que Belfast, y probablemente Buenos Aires en muchos rincones también, está bastante impecable)..
Llegamos.. teníamos mucho frío, muchísimo.... y más que frío, bastante hambre... sin libras esterlinas no hay comida, casi en ningún sitio aceptaban tarjeta de crédito.... así es que la combinación fue fatal....
Creo que nos quedó mucho por recorrer en Belfast, pero no sé si volveré.. y no me lamento.
Comimos en el centro... obviamente en Mc Donlads, que aceptaban tarjeta, y fuimos a un lugar casi mágico.... la Biblioteca Linen Hall,
Fuimos de compras.... y a eso de las 6 de la tarde la ciudad parecía vacía... podías ver a las dos únicas personas paseando por la callecita peatonal y casi oír sus conversaciones.... tremendo!!
Terminamos la visita de Belfast en el "Crown Liquor Saloon"... Un bar muy típico, declarado patrimonio de la ciudad. Es de 1820 y de estilo Victoriano, está diseñado con unos pequeños boxers o cuadrados de madera que separan unas mesas de otras, con ventanitas espejadas y pintadas... Estos espacios se llaman SMUGS y tenían la intención de "prevenir a los hombres de bien ser vistos tomando alcohol" (guía trotamundo's dixit). Dentro de cada smug hay un timbre que encendía el número de tu cabinita en un cartel todo decorado con los números de los 10 smugs del bar...
Es un bar super bonito y diferente para ir a ver... y beber, claro. Por suerte también aceptaban tarjeta de crédito... porque seguíamos negándonos al cambio de moneda.
Finalmente regresamos en el último tren del día, a las 20:00hs
Fue un lindo recorrido, interesante para tener un primer vistazo de las dos Irlandas... Excelente fin de semana de vacaciones... Con esto quedo al día de mis viajes eh!! (bueno... salvo porque este fin de semana estuve en Barcelona visitandola por primera vez este año)
PD: El error en la fecha se debe a un cansancio visual y mental del día viernes 7 de marzo... Había comenzado a escribir el post hacía una semana (subí las fotos el 29 de febrero) y cuando lo publiqué quise poner la fecha actual... y se me pasó un poco la mano... y puse 7 del 7... Es que ya quiero el veranito!!!
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