domingo, diciembre 31, 2006

Te introduces en mis sueños

Tu cuerpo tan real y tan auténtico,
tus caricias suaves casi imperceptibles,
tu piel y mi piel en un roce mágico

Siento la necesidad imperiosa de besarte
Extraño tus brazos inclinándome hacia ti.
Mis ojos perdidos descansando en los tuyos,
y esa sonrisa eterna que solías contagiarme.

Mi alegría inmensa,
la paz casi infalible de mi alma,
el descanso, al fin, de un espíritu indomable

Eres tú, ¿o es el fantasma de ese amor que no conozco?
el que silencioso me lleva entre sueños,
desbordando a mi cuerpo de placeres
que son intangibles en mis días de vigilia.

Me dejas escrito que vuelves a amarme
que nadie ha sabido besarte arrancando
en un sólo suspiro todos tus males.

En otro tiempo dijiste adiós,
y ya no supe encontrarte.
Hoy regresas en sueños,
y me devuelves el placer de adorarte.
Amor, eres aire que respiro sin cuidado.
Me despierto liviana, como flotando entre sábanas.
Una luz cálida enciende mis mejillas.
Me pregunto por qué únicamente en sueños
se me presenta el amor tan real y traicionero.

3 comentarios:

Patrizio dijo...

Esta vez, no me preparo pochoclo ni nada. Porque la otra vez me pegué un palo.
Disfruto de tu poema y listo. Que bien bueno que está.

Hola amiba.

MIB dijo...

hola paaat!
Feliz año!! qué nervios! hoy me toca ser anfitriona... CUAC!
así será el palo que se peguen los invitados! jeje!

Hablamos después de las 12 campanadas! Estoy contenta... qué bonito!

Anónimo dijo...

Precioso.. de verdad, me ha encantado.